lunes, 10 de octubre de 2016

La tierra es agua. Los cielos, la noche, el cuerpo, de agua. El agua es la dirección. Ningún peso se sostiene en la superficie. Del mar surgen incendios y mi piel se quema y apaga sin dolor. Me enfrento al espacio de los miedos, zona hadal, ausencia de luz. Estoy ahí, ahí donde debíamos ser tú y yo y ahora es el vacío. En la fosa, flotando junto a otros restos.

Estas son las partes que quedan de un todo; esta es la sensación definitiva.

Todo ha de degradarse.

El pasado y el presente son materia corrompida.