Cada día, tras bajar del tren, espero sentir el aire abierto para aliviarme. Pero nunca es aire; siempre es más gente ocupando los espacios, más sola yo y más enorme la calle, la casa, el café, los tús ausentes.
Y realmente quiero que te rías
y que digas que es un juego no más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario