Y si llego aquí es gracias a los años. He tenido dos espacios como este, y ahora ninguno parece haber sido mío. Me parecen apenas trazos difusos de una que fui yo y que ahora es de nuevo. Empiezo en blanco, como si la virtualidad me permitiera cambiar de piel y de alma.
P.S.: Es mentira. Soy la misma, pero necesito imperiosamente ser otra para no asfixiarme con esta que sufre y que escasamente olvida. Por eso comienzo con el autoengaño. El primer paso a ser una igual pero ligeramente diferente (y mejor, por qué no).
P.S.: Es mentira. Soy la misma, pero necesito imperiosamente ser otra para no asfixiarme con esta que sufre y que escasamente olvida. Por eso comienzo con el autoengaño. El primer paso a ser una igual pero ligeramente diferente (y mejor, por qué no).
Entiendo mucho la necesidad imperiosa de ser otro(a), y también he pensado en las ventajas de la virtualidad para lograr esto. Aquí, todos los días se puede cambiar de identidad... pero qué diablos, como si uno realmente pudiera desprenderse de este rostro, de este cuerpo y de este espíritu cubierto con una piel que no le va. Creo que por esto mismo, en algún momento pensé que la única salida era ser actor/actriz. Pero pucha, lástima que el talento no acompañó. En todo caso, sigo pensando que, en términos personales, debe ser algo así como la mejor profesión del mundo. Al menos, no hay ningún actor que me haya dicho lo contrario.
ResponderEliminarR.